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Feng Shui

Basada en una antigua práctica oriental, el Feng Shui, como otras disciplinas, hoy se impone en nuestra cultura permitiéndonos disfrutar y llevar a la práctica, las enseñanzas y experiencias de una filosofía maravillosa.
La fascinación que siento al practicar Feng Shui, hace que mi intento de contagiar a la gente sea incesante.
Siento muy adecuada la frase "Acupuntura para el hogar", a la hora de definir el Feng Shui. Existe una relación inminente entre el estado del hábitat y la vitalidad de cada uno, y nuestros espacios reflejan al detalle estos aspectos. Tal como ayudaría un acupuntor a equilibrar la energía de nuestro cuerpo, el Feng Shui, utiliza el color, los símbolos, las formas etc. a modo de agujas, trayendo una energía especial a un lugar determinado, logrando así, un nuevo estado de estímulo, liberando la congestión y estancamiento.
El Feng Shui nos ayuda a sentir nuestra casa como lo que es: un organismo vivo, con tanta alegría, vitalidad y Amor como la de quienes la habitan; es una extensión directa de nosotros mismos que alberga evidencias y símbolos de experiencias pasadas, pensamientos y sueños.
Lo interesante es lograr reconocernos en cada rincón y objeto de nuestra casa,
actitud valiente aunque no siempre agradable. La mayoría de las personas ofrecemos resistencia a aceptar ciertos rincones oscuros de nuestro ser, y encontrar a estos tan claramente plasmados, por lo general nos impacta. Allí está el aprendizaje... Primero, un verdadero acto de sinceramiento, luego aceptar y reconciliarnos con la verdad y finalmente, la actitud y decisión de cambiar o no las cosas.
Este proceso, al que sólo puedo calificar como maravilloso, ya que a partir de él vienen cambios positivos, es el regalo que recogemos de "la alquimia del Feng Shui".
Para practicar este arte no hace falta contar con nada especial, todos somos seres con potencialidades que se manifiestan creativamente de una u otra manera. Si bien sabemos que la "intuición" tiene mucho que hacer en esta práctica, tener objetividad también es muy importante.
El consejo de observar como si fuéramos visitantes es difícil de lograr en nuestra propia casa, porque nos une un lazo emocional a cada objeto y no sentirse involucrado es casi imposible. Nuestros cinco sentidos juegan un papel importantísimo. Nos regalan la "sensación". Esto de percibir en la piel la contención de un sillón, el sensual movimiento de un cortinado, como la silenciosa y atractiva seducción de un aroma, son tan importantes como el efecto puntual de un determinado color en nuestra psique.
Una fiesta para los sentidos representan aquellos espacios, cuya energía nos invita a quedarnos, sea una casa o un lugar público. "La buena Onda" que se respira nos invita a volver, esta frase es tan literal, como que la energía se mueve en espiral.
Cuando empezamos a tomar contacto con el fluir natural de los espacios, a la vez que interpretamos su correspondencia con el Bagua (mapa de energía), la sensación es la de estar haciendo coincidir por superposición un dibujo real con un calco. Los muebles y su distribución, la elección de colores, la luz, entre otras cosas, son los reveladores de la naturaleza de esa energía y por lo tanto de su calidad nutriente sobre las personas que lo habitan.
Se dice que el Feng Shui acelera los procesos de vida y creo que es así, por que nos conecta con un nivel de conciencia diferente. Cuando empezamos a sentir que todos los objetos vibran y nos conectamos a esa red, se vuelve natural escuchar sus mensajes.
Deseo expresar mi agradecimiento a toda la gente que se interesa en el Feng Shui, como así también a los diferentes lugares y medios que se encargan de difundirlo.

Arq. Alejandra Lattuca
El Tercer Ojo, edición Nº 1
nuevofengshui@hotmail.com

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